COMO SUPERAR LA DEPRESIÓN

Dolor y sufrimiento

No hay un solo niño que no haya llamado a su madre llorando y no hay madre que no le haya costado muchas lágrimas un hijo. Todos hemos pasado por momentos grandes de dolor así que lo importante será que distingas la diferencia que hacemos entre dolor y sufrimiento.

Comenzamos diciéndote que nosotros distinguimos el dolor como esa sensación doliente en nuestro cuerpo, causada por ejemplo por una cortada grande. Te duele, te brota sangre, pero al mismo tiempo vas y buscas ayuda y cuando llegas al hospital, te acuestan, lavan bien la herida, te ponen anestesia, luego te cosen la parte abierta y finalmente te dan por poco tiempo algún analgésico y si lo requieres te citarán a vacunarte contra el tétano por unas cuantas veces. Tu cuerpo sufrió y tu espíritu también, pues tal vez sentiste temor en el momento y te asustaste al ver la aguja con la que te cosieron, pero si tuviste buena actitud, seguro que dejaste obrar a la fortaleza de Jesús en ti y seguro también, que sanaste pronto.
Por lo contrario, si resististes mentalmente, desde el primer momento en que pasó el accidente y te cortaste, y si a pesar de recibir ayuda y tomar los medicamentos, maldijiste el momento y todavía sigues diciéndote: ¡Por qué me tuvo qué pasar esto! etc, etc, comenzó en ti lo que nosotros llamamos sufrimiento.

Para nosotros, el sufrimiento viene de resistir cualquier acontecimiento doloroso de la vida. Una cosa es haber vivido por ejemplo, una violación, un abuso, uno o miles de rechazos, abandonos, humillaciones, traiciones e injusticias y seguir con rencores, resentimientos, reacciones violentas ante el recuerdo de tales hechos. Reaccionar así, habla de que no has aceptado algún momento doloroso en tu vida; reaccionar así, habla de inmadurez, pero permítenos decirte que sufres porque quieres, porque en este mismo momento Dios te da la oportunidad de liberarte una y otra vez de aquello que aún está sangrando, porque cerró en falso el día que dijiste: No lo acepto o simplemente pensaste: “Aquí no pasa nada”.

Hoy aquí y ahora, la Sabiduría Divina, nos invita a explotar nuestra mente de la mejor manera.

La Palabra del Señor en Proverbios 3, 20-23 te dice hoy, aquí y ahora:

“Atiende a mis palabras hijo mío; préstales atención, jamás las pierdas de vista. ¡Grábatelas en la mente!. Mis palabras dan vida y salud a todo el que las halla. Cuida tu mente más que nada en el mundo, porque ella es fuente de vida”.

Si te fijas, lo importante aquí es resaltar que lo malo no es el experimentar el dolor en la vida sino el resistirlo porque esto nos causa angustia, ansiedad, tristeza, desaliento, no fe, depresión. Generalmente, cuando estamos pasando por momentos duros, creemos que somos los únicos en la tierra que experimentamos el dolor de esa manera, pero por ello necesitamos decirte que como tú, no hemos tenido una vida tan sencilla; hemos sufrido muchas pérdidas y pasado por mucho dolor. Hasta el día de hoy, como cualquier ser humano, sentimos el dolor por distintas causas entre ellas, por lo que la psicología llama: la depresión, pero no por sentir el dolor en nuestra vida, vamos a entregarnos a la auto compasión o vamos a echarnos sobre la cama a llorar nuestra desventura ¡No!

La fe adulta, nos invita a mirar a Jesús resplandeciente en nuestra vida, a Jesús actuando en nuestra vida, pues no hay nada imposible para el que tiene fe y para quien acepta como Jesús, cada situación dolorosa que se presente en la vida y Él, todo lo aceptó por amor al Padre. La aceptación de lo doloroso de tu vida y el mirar con fe todo, será pues, la puerta de liberación que te llevará a una reconciliación con quienes te hicieron daño, contigo mismo, contigo misma y con el Señor Dios.

(Como un paréntesis y como testimonio te decimos que a nosotros y a mucha gente nos ha ayudado escuchar nuestros CD una y otra y muchas veces más hasta que nuestra manera de pensar va cambiando de negativa a positiva. En nuestro correo puedes preguntar sobre ellos).

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Algunos tipos de personalidad depresiva, obsesiva, histérica, y narcisista.

Dentro de la personalidad depresiva, está también el depresivo autocrítico, autoexigente, preocupado de su autonomía, obsesionado por sus fracasos, lleno de culpas y de sentimientos de incapacidad. Es el clásico amargado que se deja manipular y dominar de su subconsciente herido y no maduro siendo muchas veces tirano consigo mismo y por consiguiente con los demás. Todo le parece mal, todo lo critica para molestar, no está contento con nada porque nada valora y nada agradece. Son los famosos pagados de si. Si una mujer o un hombre son de personalidad depresiva y además padece un trastorno de depresión endógena y de depresión reactiva y posiblemente alguna enfermedad crónica, todo ello afectará de manera radical toda su vida: sus relaciones familiares ya sea de pareja o con los hijos, o en el trabajo, donde sea y con quien sea, generando mayor baja autoestima, acrecentando el sentimiento de culpa.

Pero por ello hoy te decimos que nadie tiene la culpa de nada. Nadie tiene la culpa de padecer depresión o de tener cierta personalidad. Las culpas no existen. Lo que existe son las causas. Esto grábatelo hasta la médula de tus huesos: Las culpas no existen, existen las causas. Por ello será bueno, muy bueno, como medicamento espiritual que escuches a ser posible todos los días, todos estos temas grabados, para que tu subconsciente vaya siendo sano cada vez más y más y tu consciente se experimente feliz y tu corazón esté en paz, y esté donde debe estar: en Dios, en su amor, en su alegría, en su positividad, en su plenitud.

La mente, es el campo de batalla y es en donde de desarrolla también otro tipo de Personalidad llamada Obsesiva. La palabra obsesión viene de bloqueo, y es una idea que surge como preocupación que no se puede alejar de la mente muchas veces, porque no se quiere alejar y en los casos de alteraciones químicas en el cerebro, no se puede aunque la persona quiera. Generalmente es una idea absurda o sin sentido ni razón, que irrumpe, que viene de manera imperativa en la conciencia, aunque la persona se de cuenta de su carácter mórbido es decir que él mismo o ella misma la está incubando, y la está anidando en su mente como idea obsesiva.

De hecho, si no controlamos las obsesiones, por ejemplo el miedo excesivo, la preocupación por el mañana e incluso por el pasado o el presente etc, puede convertirnos en personas enfermas de neurosis obsesiva y esto si no es causado entre otras cosas, por disfunciones químicas del cerebro puede llevarnos a lo que la psiquiatría llama TOC o trastornos obsesivos compulsivos o hasta la locura. Pero entre paréntesis te decimos que quien a Dios se fía, no puede volverse loco, más que de amor.

Las obsesiones aparecen a nivel del cuerpo, la conducta y el pensamiento. En el cuerpo aparecen por ejemplo compulsiones de limpieza exagerada; en la conducta aparecen exageraciones virtuosas, tendencia a un perfeccionismo enfermizo por ejemplo cuando te recriminas sin clemencia ni misericordia las fallas que cometes o cuando a los niños no se les permite tener tirados sus juguetes mientras juegan como tampoco se les permite que se manchen la ropa o esa tendencia a que todo debe estar perfectamente acomodado en el cajón o que nadie pise por encima de tu piso mapeado o trapeado, y en el pensamiento a través de ideas obsesivas por ejemplo de tristeza exagerada que viene de estar pensando en ideas negativas una y otra vez por ejemplo que aquél que no llega seguro que habrá tenido un accidente o en recuerdos muy dolorosos y que mejor sería morir.

La problemática más importante del obsesivo es mantener los impulsos sexuales y agresivos bajo control porque los sienten incontrolables y negativos. Se caracterizan por ser exageradamente limpios, demasiado ordenados y obsesionados por la virtud o el perfeccionismo que no es lo mismo que ser perfectos como nuestro Padre Celestial es perfecto en el Amor. Por el lado contrario, se obsesionan por el vicio, son sucios y desordenados. Suelen ser muy críticos, hostiles con la palabra, de un lenguaje escrupuloso. En general el de personalidad obsesiva es avaro porque no pueden entregar nada, ya que entregar implicaría entregarse al otro, y todo esto, le causa tremenda lucha y depresión.

Otro tipo de Personalidad que tiende a deprimirse es la personalidad Histérica: el rasgo central es que todo lo que hace es para evitar el sentimiento de exclusión, es decir que necesita ser el centro de todo y de todos para no ser excluido.
La exclusión es especialmente dolorosa para éste tipo de personalidad, por lo que necesita ser histriónica, es decir, ser capaz de expresarse con gritos, rabietas, golpes, llantos, chantajes y con eso llamar la atención y no precisamente de manera positiva y madura. Su comportamiento a nivel afectivo es desproporcional. Sufren mucho si no son correspondidos como ellos y ellas quisieran. Son personas exageradamente cálidas que se involucran demasiado. Tienden a ser lábiles es decir muy inestables, muy cambiantes emocionalmente, pero poseen una buena capacidad para interactuar socialmente. Muestran una baja tolerancia a la frustración, mucha rabia, “pataletas”, llanto exagerado, respuestas pulsionales y no reflexivas para manipular la situación.

La personalidad histérica, descubierta por el científico Charcot en el siglo XIX, se mueve entre la rabia y el rencor, entre los celos y la rivalidad; entre la sexualidad y la vergüenza. El hombre o mujer de personalidad histérica recurre como arma para atrapar a su presa, a “La bella indiferencia” –dicen-, que se muestran en sus relaciones con otros y otras, pero en el fondo este silencio como manera de reaccionar y expresar lo que sienten, es la forma de atraer a quien sea y llamar así su atención. Tu que escuchas, ¿Conoces a esas personas que prefieren dejar de hablar por algún problema sucedido?…pues es este tipo de personalidad lleno de histeria y ¿Sabes?, se sufre con esta manera de ser, por ello no se vale juzgar, más bien hoy entérate que necesitan ser amadas incondicionalmente si no por ti, sí por ellas mismas tanto como Dios les ama, inmensamente.

Así que como se puede ver en este tipo de personalidad lo emocional juega un rol, o un papel importantísimo de tal manera que un Trastorno Depresivo de Personalidad Histérica es un elemento patógeno o enfermizo altamente nocivo para la estabilidad interna y relacional, la irritabilidad, la labilidad o inestabilidad y la tristeza profunda que se convierte en depresión, son lo que regirá de manera desadaptativa su relación con los demás.

Finalmente te hablamos sobre la personalidad narcisista. Quien la padece, tiene una imagen sobre valorada de sí centrando su comportamiento y acción, en la necesidad de lograr admiración de los demás. Puede incluso aparecer el elemento de grandiosidad como una máscara que si se agrede se rompe y la persona tiende a deprimirse al ver en realidad que él o ella no es el centro de la vida de nadie. A nivel patológico en un narcisismo maligno se agregan aspectos sádicos es decir, que disfrutan viendo sufrir a otros; y en la psicosis la megalomanía o delirio de grandeza, surge como el “Yo las puedo de todas, todas y no necesito de nadie”. Aparecen en general necesidad de logros, éxito, belleza, brillantez pero no como una superación que sería muy benéfico para sí y para la sociedad, sino como para aplastar a los demás. Son demandantes y la gratitud no es un afecto muy característico en ellos porque sienten que no deben reciprocidad ni agradecimiento a nadie porque todo lo han hecho por sus propias fuerzas.

Frente a la crítica sienten mucha rabia, presentan dificultad para empatizar o entrar en buena relación con los demás. Tienden a idealizar a los que los admiran y desvalorizan a los que no. Las pérdidas les provocan bastante dolor y herida que se vive con mucha rabia, impotencia, suelen hacer duelos patológicos o enfermizos. Las depresiones y duelos en estas personas son serias afectándoles el ánimo provocándoles una elevada irritabilidad y honda tristeza hasta querer morir.
Finalmente concluimos que no podemos juzgar a las personas por la manera como reaccionan. No podemos juzgar ni rechazar, ni odiar a nadie. Hay muchas causas, hay muchas heridas, hay enfermedades o trastornos mentales, que nos hacen ser así… ¡Hay tanto dolor!, pero ¡Ánimo! Tú que escuchas, pues Mayor es el que está en ti, en mí, en cada ser humano.

Sólo necesito, solo necesitas querer dejarte encontrar por el Señor Dios y luego, sólo bastará querer dejarte amar por Él, sólo bastará querer leer su Palabra y permitir que el Espíritu Santo sea tu guiador, tu consolador, tu guía, tu luz, y hagas de Jesús y del Padre, la motivación de vivir, de trabajar por un crecimiento interior para poder ser feliz. Este es el gran proyecto de Dios para ti: el amor, el amor verdadero que sana, que salva, que devuelve la vida para vivirla como la vivió Jesús, con elegancia espiritual, con grandeza de alma, con Amor, amor verdadero.

“Señor, hoy con la fuerza que viene de ti, y en tu Nombre Jesús, me levanto de la fosa fatal, porque se y acepto que estás haciendo cosas nuevas en mi, me estás dando una vida nueva y se que muy pronto tanto como crea en tu Palabra, saldrá la luz desde lo profundo de mi corazón. Se que estás abriéndome camino en medio del desierto y estás suscitando ríos de agua viva en la soledad en que vivía por no querer creer que tus planes sobre mi, están llenos de amor y sabiduría. Hoy Señor por el Poder de tu Santo Espíritu y sabiéndome completamente habitado por ti, acepto tu alegría porque sólo quiero mirarte a ti y sólo quiero regocijarme en ti, porque hoy te reconozco como mi única motivación de vivir, de trabajar, de luchar, de hablar, de callar, de superarme siempre más y más en todos los aspectos de mi vida, por amor a ti Padre Celestial y por amor a ti, Jesús. Amén”.

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Posibles síntomas y causas

Tienes tristeza profunda, ese estado de ánimo pesado y afligido que te provoca vacío, melancolía profunda, nostalgia profunda. Tienes la sensación de estar muy lento, pesado, lenta, inquieto, inquieta con incapacidad de permanecer quieto, quieta. Te sientes poca cosa o nada o la culpa se te pone como una nube negra y te obsesiona. Tienes mucho más hambre o mucho menos hambre, tienes mucho más peso o mucho menos peso. (Aunque esto puede ser por otras causas también)

Compras compulsivamente, es decir que en una tienda compras y compras lo que ni necesitas.

Tienes ideas de muerte, de suicidio, incluso lo has intentado. Ves todo de color gris o negro, es decir todo lo ves negativo.

Tienes dificultad para concentrarte, para razonar para memorizar o para tomar decisiones. Tienes insomnio o exceso de sueño. Tienes pérdida de energía o sensación de cansancio continuo.

Pierdes el deseo de salir fuera, no deseas ver a casi nadie (tienes impulso de fuga), sólo a aquella persona que te hace sentir bien y te sirve de apoyo. También puedes tener dolor de cabeza, otros dolores, problemas digestivos, pesimismo o desesperanza, ansiedad o preocupación, angustia, deseo de llorar por cualquier motivo. Te sientes víctima y crees que nadie te comprende.

Estás muy irritable, tanto que reaccionas y haces cosas de las que te arrepientes, estás muy inestable. El pensar y creer tu mismo, tu misma, que nada vales, que no sirves para nada, que mejor sería morir o nunca haber nacido. El pensar y creer que eres feo, fea, gordo, flaco, alto, chaparro y por eso mereces rechazo o humillación o ser abandonado. El no aceptar tu temperamento gritón, enojón, tímido, sensual, avaro, etc. Culpas del pasado o del presente. ¡Alégrate!, porque las “culpas” no existen. Existen las CAUSAS. Ya en “Terapia del abandono” tocaremos este punto.

Tienes dependencias afectivas conflictivas o enfermizas como cuando piensas que no puedes vivir sin la compañía o sin la aprobación de cierta persona. Tu mente te saca de la realidad, del momento presente, del instante y fantaseas mirando tu pasado desde una mirada fatalista y frustrante y tu futuro lo vuelves incierto, causándote más y más angustia.

Piensas y crees, que eres incapaz de salir a trabajar, incapaz de estudiar una carrera porque ya eres mayor, o porque te encuentras con tu impotencia ante ciertas materias que con perseverancia y paciencia lo superarías; crees que eres incapaz de salir adelante. Piensas que vas a llegar a viejo y tal vez te quedes sólo, sola, quizá en un asilo o en la calle.

No te adaptas ni te abres a situaciones nuevas porque te aferras al pasado. Tienes dificultad para comunicarte con los demás posiblemente por tu temperamento enojón o porque cuando eras pequeño, pequeña, alguien te dijo “Mira qué voz tan fea” “Eres un tonto, una tonta”, o simplemente, eres muy tímido, tímida. Tienes temor al mañana y te obsesionas por juntar dinero o querer más del que necesitas para hoy. Tal vez no tuviste una educación buena en tu hogar. Tal vez ni tuviste hogar o tus padres te abandonaron, te rechazaron, te maltrataron, o incluso hasta abusaron de ti.

Quizá alguien te manoseó, te violó, te etiquetó por ver errores en ti y te dijo: “tú no sirves para nada, me molesta tu forma de ser”. Tu conciencia está en conflicto por lo que haces. Tienes miedo a la soledad, a la enfermedad, a la muerte.

Te ha afectado mucho la muerte de un ser muy querido porque no lo aceptas.

Te divorciaste, te separaste, te dejaron o tú dejaste. Tienes una enfermedad incurable, rara que los médicos no saben qué es o tienes gripa o estás enfermo del estómago, sencillamente estás enfermo. Te paraliza, te aterra pensar que alguien muy querido para ti, muera o sufra un accidente. Hay tensión en tu hogar con tu esposo, con tu esposa o alguien.

Creías que el sexo te iba a realizar como ser humano y te encuentras vacío, vacía. Te sientes impotente para enfrentarte a un trabajo o a estudiar, eres inconstante, te cuesta perseverar en algo. Te sientes víctima de una injusticia o de una calumnia y no lo aceptas. Hirieron tu amor propio y hay en tu mente hechos que no se realizaron como tu esperabas o querías y esto te frustra por no aceptarlo. Te sientes frustrado, frustrada porque no te casaste y no valoras el hecho de permanecer soltero, soltera, viviendo intensamente para el Señor Dios ayudando a quien más lo necesite. (Hay tanta gente que necesita tan sólo el ser escuchado…).

Tienes defectos físicos congénitos o los adquiriste después. Pasas por una situación económica crítica. Tienes deudas que no has podido pagar. Envidias el nivel social de otros y no aceptas el tuyo. Tienes mucho dinero pero tienes vacío de vida o vacío existencial. Has caído en una relación con alguien que es de tu mismo sexo y en realidad no eres homosexual o lesbiana. Crees en el espiritismo, los médium, la brujería, el ocultismo expresado en de muchas formas. ¿Sabes?, hacer esto, te hará caer en el desequilibrio mental y hasta en la locura. Por otro lado, quien a Dios se fía, no puede volverse loco y nada le falta, vive en su paz.

Crees que se va a acabar el mundo ya. (El mundo se acaba cuando tú mueres). Te deprime convivir con una persona de carácter irascible, violenta o abusiva o voluble es decir, hoy te saluda, mañana ya no, pero ¿Sabes?, como yo, como tú, también él o ella o ellos o ellas, están heridos y ese comportamiento es una máscara para no quebrarse ante la vida, es una manera de darse “seguridad” aunque de una manera muy errada. Te están saliendo arrugas, canas, se te cae el pelo.

Amas y no eres correspondido. Te usan, te pegan o tú usas, pegas, gritas. Sufres desilusión, deslealtad, decepción.

Tienes carácter melancólico. Piensas que te están persiguiendo, vigilando o que te quieren hacer daño. No tienes aparente apoyo en tus problemas. No tienes empleo o te cuesta conseguirlo. Tienes neurosis dominicales, es decir que los fines de semana sientes tristeza aguda, tedio, vacío o miedo a la soledad. Sientes temor ante cualquier autoridad y no puedes someterte a ninguna.(Este comportamiento tiene cierta “justificación”. En Las cinco heridas lo veremos, cuando tratemos las heridas como la de la injusticia).

Te preocupa exageradamente tu familia. No puedes dejar de depender de tus padres y ya eres un adulto, adulta. (Por otro lado, si están solos y enfermos, no dudes en procurarles el bien). Sientes grave preocupación por no haber cumplido una promesa o compromiso. Tienes temor a alguien que conoce un secreto tuyo, pues podría chantajearte. (Si obras conforme a la verdad, No tengas miedo de nada, ni de nadie).

Has descubierto que un hijo tuyo es homosexual o una hija lesbiana. No olvides que también son hijos de Dios y los ama. El doctor en biología molecular Dean Hamer y sus colegas, publicaron en la revista Science 2003 la evidencia de que algunos individuos tienen una predisposición genética a la homosexualidad, por lo tanto estará condicionada por un gen que está en el cromosoma X o más específicamente, en la región que ellos denominan XQ28. Las ciencias genéticas confirman que la conducta sexual desviada de los gay no se debe sólo a que ellos decidieron comportarse de esa manera sino que es una exigencia biológica en algunos casos invencible. Simón Levay del Instituto Salk de California, publicó un trabajo en el que estudió cerebros de homosexuales fallecidos, descubriendo diferencias anatómicas encefálicas respecto de otras personas normales. Esto te lo decimos, para que no rechaces a nadie, ni a ti mismo, a ti misma. Pues Dios -en el caso de tus hijos si los tienes- los ama y te ama a ti incondicionalmente. Dios es más que la sexualidad, que los errores, que la muerte, que las heridas de tu corazón. ¡Dios Es! ¡Dios es Amor!¡Descúbrelo en tu corazón con la fe adulta! ¡Descúbrelo dando el primer paso al amor por ti mismo, por ti misma querido hermano, hermana que lees!

Otra cosa que te decimos sobre la homosexualidad es que muchos “se hacen gay o lesvianas” por alguna experiencia que tuvieron de niños o de jóvenes, estando heridos en su subconsciente (de rechazos, abandonos, humillaciones, traiciones e injusticias aunque ESTO NO ES PRETEXTO) y han decidido seguir por ese camino que ciertamente no les hará felices porque Dios tiene para ellos y ellas un plan perfecto de amor verdadero; pero tu hijo, tu hija necesita querer salir de ello pues la gracia de Dios está dispuesta a ayudarles. Necesitarán querer perdonarse y perdonar a otros y a otras que les han herido. Quizá tú mismo como padre o como madre de familia necesitas hablar con tu hijo, con tu hija para pedirle perdón y permitir que también te pida perdón. Dialogar será lo más grande. Enseñarle con tu ejemplo más que con palabras será lo que le moverá a creer en Dios, en la vida, en una sexualidad sana y en Dios.

Bueno, pues continuando con los síntomas y causas de la depresión, se pierde el interés de actividades que acostumbrabas y te llenaban o ayudaban. No sabes qué hacer con tu vida. Vives sólo, sola y no sabes cómo vivir en soledad y silencio etc.

Dice la Asociación Americana de Psiquiatría, que si tú tienes cinco o más síntomas de los que hemos señalado, por un período no menos de dos semanas es decir, durante dos semanas, entonces es que tienes una depresión mayor.
La lista de motivos que causan depresión, no terminaría, pero por ahora piensa detenidamente en esto que acabas de escuchar y mira reconociendo positivamente, cara a cara, aquello que te produce depresión, no para abrir tus heridas, sino para curarlas y puedas salir adelante.

Esto, hazlo no sólo, sola, sino de la mano de Jesús tu Señor y Dios, pues entre más finjas que “no pasa nada” o entre más rechaces lo que pasa por tu mente, más se te fijará en tu subconsciente, pero si al contrario, enfrentas eso que te martiriza cogiéndote bien de la mano de Jesús y permitiendo que El, con su amor infinito sane una por una de tanta herida, entonces sí, poco a poco irán desapareciendo de tu subconsciente y te irás experimentando más aliviado, aliviada, más libre, más realizado, realizada, más feliz.

Te repetimos que para nosotros, ser feliz, significará siempre: sufrir menos, disfrutar en sencillez y en humildad, el instante, el aquí y el ahora, el hoy, trabajando con paz, con alegría que viene de saber en Quién tenemos puesta nuestra confianza, nuestra vida.

Si estás a punto de abandonar tu lectura, tal vez, descansa y continúa mañana, pero no desistas.

Si aún puedes continuar leyendo….
Déjanos platicarte un detalle sobre esos hombres y mujeres que se retiraron a la soledad y al silencio del desierto –los ermitaños- para dejarse amar por Dios, para orar, para aprender a vivir, para aprender a amarse a sí mismos y a los demás y por supuesto al señor Dios, (pues dice el evangelista Juan, que quien no ama está muerto y que quien odia a su hermano –su prójimo- es un asesino, y que si alguno dice “Yo amo a Dios” y al mismo tiempo odia a su hermano, es un mentiroso, pues si uno no ama a su hermano –prójimo- a quien ve, tampoco puede amar a Dios a quien no ve”. Primera de Juan 3,14-15; 4, 20), nos enseñan lo siguiente:

“La infinita tristeza, la depresión, aparece unas veces por la frustración de los deseos y otras veces, como consecuencia de la ira, del enojo. Otras veces, la mayoría, aparece por las heridas de la niñez o adolescencia”. Evagrio Póntico nos enseña que una dependencia exagerada del mundo, puede causar honda tristeza. “La tristeza, la depresión –dice- estrecha el corazón humano, lo estrangula, lo sumerge, y pone el pensamiento en el pasado, y la mirada clavada en el pasado, nos hace ciegos al presente”.

Los padres del desierto consideraban la ira, la tristeza, la codicia, la avaricia etc, la depresión, como un “demonio”, un enemigo al que decían: “En nuestro interior, el Señor está con nosotros y El es quien ahuyenta y vence a los demonios. Pensaremos y tendremos siempre presente que los enemigos no nos harán nada porque el Señor está con nosotros”. Es decir, que los “enemigos” para mi, para ti que lees, serán: la incredulidad, la soberbia, el resentimiento, el rencor, la envidia, la mentira, el no querer abrirnos al amor del Señor, la no fe, el desaliento, la desesperanza.

Los grandes espirituales, Cristo mismo, recurrieron a la oración, -además de ir a adorar al Señor y además de dejarse amar por El- para que la gracia del Padre, les levantara de la depresión tan terrible que era causada por una y muchas causas. Escucha la Palabra del Señor en Marcos 14,32-42:

“Luego fueron a un lugar llamado Getsemaní. Jesús dijo a sus discípulos: siéntense aquí mientras yo voy a orar. Y se llevó a Pedro a Santiago y a Juan y comenzó a sentirse muy afligido y angustiado. Les dijo: “Siento en mi alma una tristeza de muerte. Quédense ustedes aquí y permanezcan despiertos”. En seguida, Jesús se fue un poco más adelante, se inclinó hasta tocar el suelo con la frente y pidió a Dios que a ser posible no le llegara ese momento de dolor. En su oración decía: “Padre mío, para ti todo es posible, líbrame de este trago amargo, pero que no se haga lo que yo quiero sino lo que quieras tú.”

Luego volvió a donde ellos estaban y los encontró dormidos. Le dijo a Pedro: Simón, ¿estás durmiendo? ¿Ni siquiera una hora pudiste mantenerte despierto?, manténganse despiertos y oren para no caer en tentación. Ustedes tienen buena voluntad pero su cuerpo es débil. Se fue otra vez y oró repitiendo las mismas palabras.” (Marcos 14, 32-42)

En el libro de Números 11,11-15, encontramos que también Moisés conoció la crisis de la depresión: “Moisés se disgustó y le dijo al Señor: Si vas a seguirme tratando así, mejor quítame la vida, si es que de veras me estimas. Así no tendré que verme en tantas dificultades”. Y el Profeta Jeremías, desde su honda depresión exclama en el capítulo 15 versículo 18: “¿Por qué mi dolor nunca termina?. ¿Por qué mi herida es incurable, rebelde a toda curación?. Te has vuelto para mi Señor, como el agua engañosa de un espejismo”.

En Job 7,3-16 lo escuchamos decir: “Me ha tocado vivir meses enteros de desengaño, noche tras noche de sufrimiento.

Me acuesto y la noche se me hace interminable. Me canso de dar vueltas hasta el amanecer y pienso: ¿Cuándo me levantaré?. Sería mejor Señor que me estrangularas, prefiero la muerte a esta vida. No puedo más. No quiero seguir viviendo.”

Y en el capítulo 30 versículos 16 al 31 expresa la experiencia de la noche oscura de la depresión: “Ya no tengo ganas de vivir, la aflicción se ha apoderado de mi. El dolor me penetra hasta los huesos. Sin cesar me atormenta por las noches”. En el capítulo 10, 18 dice al Señor Dios: “¿Por qué me dejaste nacer? “ y Job, llega a maldecir el día que nació diciendo: “Maldito el día que nací”.

El apóstol Pablo, aún habiendo naufragado y aunque fue rechazado, enfermizo, azotado, encarcelado y más cosas, en su carta a los Filipenses 3,6.7 nos dice, te dice hoy a ti: “No te aflijas por nada sino preséntale todo a Dios en oración y Dios te dará su paz que es más grande de lo que el hombre puede entender y esta paz, cuidará tu corazón y tus pensamiento porque tú estarás por la fe, unida, unido a Cristo Jesús”.

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Sencillos pasos para una recuperación inicial

1.- Para superar cualquier, herida de la vida, cualquier proceso de duelo, cualquier tristeza profunda causada porque sabes que tienes alguna enfermedad “incurable”, o porque te violaron o te dijeron siempre que tú no sirves para nada, es, aceptar el dolor que ha habido, que hay y que posiblemente haya en tu vida, pero que si continúas la marcha con fe, el Señor te irá dando la sabiduría necesaria para vivir tus días, intensamente, porque permítenos decirte que lo único que tienes para ser feliz, no es mañana, sino éste instante, y nosotros estamos aquí, haciendo presencia en tu vida, para acompañarte, para apoyarte, para decirte que tú puedes juntamente con la gracia del señor ¡Ser feliz!. Para nosotros ser feliz significará “Sufrir menos”.

¿Sabes?, mucha gente se acerca a Dios, por conveniencia, o lo que es más terrible, por miedo, pero el Dios en el que creemos, es el Dios de Jesús, un Dios que es Padre, porque perdona, porque comprende, porque deja a los que se creen “santos” por ir tras aquél que sufre y llora, como tú, como yo. Date cuenta y reconoce que lo único que tienes para ser feliz es éste instante.

2.- Para una pronta recuperación y sanación, es que te invitamos a probar cuán bueno es Él, entonces poco a poco, tu corazón se prenderá a Él con un apego sano plenamente y le amarás intensamente hasta convertirlo en el centro de tu vida, la razón por quién despertar cada día y por quién seguir adelante. El es tu Dios, tu Rey, te ama infinitamente –sin peros ni porqués-,¡Te acepta así como eres!.

3.- Será bueno que no esperes nada de nadie, es decir, espera todo de Dios y de ti. ¡No te rindas!

4.- Cuando estés sólo, sola, en una libreta, platícale al Señor Jesús o a Jehová, o a Alá o a ese Ser Supremo o Absoluto, poniendo todo, pero absolutamente todo lo que te molesta; cómo sucedieron las cosas, quiénes te hicieron daño o a quiénes hiciste daño. Dile todo sin guardarte nada y al final, pídele que te haga sabio, sabia como El; suplícale que te de su Espíritu Santo y derrame en ti, su paz, su amor, su ternura, su luz, su fortaleza y dale las gracias por todo siempre.

A mi personalmente, mi madre me decía que cuando me sintiera muy triste, mirara hacia otra dirección, es decir, que no me centrara en mi dolor sino que levantara la mirada hacia otras personas que sufrían más que yo, y ¡¡Quién no sufre en este planeta!! Puedes recurrir a tes, a hierbas como el azahar, la tila, la valeriana, etc, que a la larga pueden producir tranquilidad en el sistema nervioso, pues una depresión causada por las heridas de la vida, no se cura ni se supera con tranquilizantes ni antidepresivos como te dijimos al explicarte las clases de depresiones, pues estos lo que hacen es mantenerte en un estado de relajación, somnoliento y como que no eres tú.

Por el momento, sólo te decimos esto, pues a medida que sigamos adelante, tu mismo, tu misma, sabrás qué hacer. Lo que sí te decimos es que nunca te auto-recetes ni vayas a donde el brujo o a las limpias y menos recurras a la desesperación pues tu vida, no es tuya, es del Señor y tú, eres especial y único para él. Tú vales ¡UN TESORO! Y tu vida tiene un propósito, y ese propósito es que Dios quiere que te ames como Él te ha amado desde toda la eternidad, y que te dejes amar por Él y que permitas en tu vida el proceso de sanar tu corazón herido, entonces poco a poco podrás perdonar sabiendo que perdonar es una decisión que hay que mantener. Entonces, las heridas estarán pero curadas y por más que quieras tocar u otros quieran tocar esa o esas heridas, ya no se abrirán porque Jesús las tiene de Su Mano. Hoy el Padre Celestial pone ante ti una puerta abierta que nadie podrá cerrar: La puerta del amor verdadero, la puerta de la libertad interior, y aunque hoy sientas que tienes poca fuerza, estás haciendo caso a la Palabra del Señor Dios. Él te ha abierto un camino nuevo y está poniendo en tus manos una vida nueva y cuando Él abre, nadie puede cerrar, y cuando Él cierra, nadie puede abrir –dice el Apocalipsis 3,7-9.

¿Sabes?, tú estás en este mundo por puro amor de Dios, haya sido como haya sido la manera como fuiste engendrado e independientemente si eres adoptado o ¡qué se yo!, pero lo que sí se, es que tu misión será y es, ser pleno interiormente, como lo fue Jesús.

¡Qué más da lo que piensen de ti los demás!…que si no te aceptan, que si no te aman, que si te critican, ¡Te ama Jesús…te ama el Padre!, y estamos aquí, contigo, orando por ti, haciendo presencia en tu vida. Cuando estés más desesperado, desesperada comienza a decir:

“Tú Jesús eres mi luz y mi salvación, ¿A quién podré tener miedo?. Tu Señor defiendes mi vida, ¿quién podrá hacerme temblar?. Aunque mis pensamientos negativos se junten para destruirme no les haré caso, mi corazón no tiene miedo pues yo permanezco tranquilo en tus manos mi Señor. Mi única ayuda sincera eres tú Dios mío, y se que aunque todos me abandonen, tú Señor te harás cargo de mi. Jesús, dame valor, ánimo y confianza en ti. Jesús, dame valor, ánimo y confianza en ti. Jesús, dame valor y confianza en ti. Gracias Jesús. Amén”.

Si por ahí tienes tu Biblia a la mano, en el Antiguo Testamento, búscate el Salmo 27 (26) y abriéndote sinceramente al Señor Dios, comienza a leer despacio, dejando que el poder de Dios en cada frase, penetre hasta lo profundo de tu ser. Léelo como quien disfruta de una rica comida o un dulce de tu agrado. Luego, repite las frases que más te lleguen, que más te impacten y cierra tus ojos. Déjate amar por Dios. Verás que el Señor te inundará de su Presencia, de su paz, de su fortaleza, de su vida.

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2 comentarios to “COMO SUPERAR LA DEPRESIÓN”

  1. SANDRA REA Says:

    CREO QUE TODO ES MUY IMPORTANTE PORQUE ES CIERTO SOLO DIOS PERMITE TODO

  2. queesladepresion7 Says:

    Muy buen articulo y acertado en la forma de aceptar el sufrimiento para resolverlo, en mi caso El Señor me ha sanado mucho de la depresion y he aprendido mucho lo cual tambien comparto en mi blog queesladepresion7.wordpress.com a quienes esten buscando ayuda para superar la depresion gracias
    LUZ ELENA ARJONA TRAS LA INTEGRIDAD EMOCIONAL


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